Un día de verano llegué a mi hogar apurada por ordenar, pues llegarían invitados a la fiesta que había organizado para la noche, y de repente me sale a recibir desde el fondo del patio un perrito blanco con manchas negras, flaco e hiperquinético. ¿¡Qué hace este perro aquí!? grité. Y mi hermano desde dentro me dice: este es nuestro nuevo perro. No lo podía creer, no llevaba ni media hora en mi casa y ya había botado algunos libros y adornos con su cola, y había masticado el borde de las cortinas......